Desde la cárcel - Reflexión 18

Sergio Rojas Ortiz

22 de Abril de 2015

Hoy no sé qué hora es en este centro penal, pero escribo lo que pienso, hago lo que puedo. Así, una vez informado de la suspensión de la audiencia de hoy veintidós de abril, escribo: la vida te da sorpresas… Sistema judicial confuso... Siempre he dicho: lo único que tengo es mi dignidad, mi vida, y cuando pierda mi vida lo he perdido todo. Mi dignidad, aunque cuestionado, criticado, mancillado, destrozado, es lo que tengo; confortado con el cariño de tanta gente, mi familia, mis nietos y sobre todo mi compañera de lucha, que a éstas alturas aún sigue resistiendo, que se ha convertido en el ángel guardián, el motivo de mi vivir, a pesar de los sacrificios, compartiendo los sufrimientos de mi vida.


Aunque los privados de libertad en éste centro han señalado que aquí se pierde en tres o cuatro meses a las amistades, los familiares, a la pareja. Que el sistema judicial a través de los jueces, defensores y policías, terminan consumiendo al privado de libertad a lo que ellos quieren y el privado de libertad termina aceptando lo que le digan, con tal de ser libres algún día. Aunque no sean culpables. 


La sorpresa de mi vida es que hay mucha gente que me aprecia y por los cuáles debo seguir vivo, aunque creo que ya viví lo suficiente y como la vida me la dio Sibö Dios, él decidirá cuándo me la quita. Otra sorpresa para mí es cuando escuché-leí que el Tribunal (juez) dijo: “por la complejidad del caso se deja sin efecto el presente caso”. Créanme que me dio risa y me pregunté: ¿cuál complejidad si no hay complejidad alguna? Sólo existe en la cabeza del juez trámites que yo digo: confusión que se origina del mismo sistema judicial por no aplicar los instrumentos jurídicos que protegen los derechos humanos indígenas; confusión por no incorporar, modificar, adecuar el sistema jurídico del país en concordancia con los instrumentos jurídicos nacionales e internacionales que regulan la libre autodeterminación de los pueblos indígenas y su autonomía plena. 


No existe complejidad sólo arrogancia, temor en aceptar y aplicar, respetar la autonomía de los pueblos. Por lo que lucha el pueblo bribri de Salitre -y todos los pueblos indígenas del país-; complejidad porque al alegarse éstos derechos humanos indígenas en las diferentes acciones legales que contradicen y demuestran lo injusto, lo violatorio de las resoluciones de los jueces, en perjuicio del pueblo bribri de Salitre, de su Gobierno local y de mi persona, se ven atados de manos. 


La excusa de la complejidad es sólo una estrategia para evitar el movimiento indígena civil organizado desde diferentes partes del país en apoyo a los bribris de Salitre, a los derechos humanos de los pueblos indígenas y a mi persona. No existe complejidad, sólo una maniobra jurídica para evitar la marcha del movimiento de apoyo al derecho indígena de los pueblos de este país.


¡Gracias y bendiciones a todos y a todas, hermanos de apoyo y hermanos bribris, por su solidaridad!


Los quiero mucho... Sibö con ustedes.


Úniwak

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