Desde la cárcel - Reflexión 16

Sergio Rojas Ortiz

17 de Abril de 2015

Hermanos y hermanas bribris, indígenas y no indígenas. Les dedico este espacio de mi tiempo para compartir mis ideas que nada nuevo tienen pero que concuerdan con las de mi pueblo y contradicen a los que nos adversan. Y empiezo con las palabras de la que fue mi hermosa madre que siempre está conmigo. Ahora que estoy vivo es que necesito saber escuchar, saber que tengo familiares, amigos o enemigos, que lo quieren a uno o lo odian y no cuándo esté muerto. Porque, cuando entonces, no me daré cuenta de todo eso.


Bien a todo ese centenar de personas indígenas y no indígenas que luchan en solidaridad con el pueblo bribri y del país, por los derechos humanos plenos de las personas. Puedo decirles q no es hora de desmayar, que hay que seguir adelante, que siempre el opresor explotador, el poderoso político y económico, sienten y sentirán miedo por la resistencia de los débiles, de los pobres, a organizarse y reclamar, a defender sus derechos.


La lucha del pueblo bribri no es con garrote, es de derechos, es originario, es cultural, es de respeto, es de dignidad, es por nuestra madre tierra. Me enorgullece que la Asamblea de la ADI haya reafirmado y fortalecido esos principios. El territorio es de los bribris y de nadie más; y cualquier otra cultura que quiera vivir dentro de ella, tiene que respetar a los dueños y si no es así, que busque camino.


En mi condición de privado de libertad dije en una anterior reflexión: “el daño está hecho”. Soy lo que cualquier persona consciente o inconsciente quiera calificarme de asesino, ladrón, estafador, agresor, violador, narco. Por el hecho de estar preso soy un delincuente que ni volviendo a nacer lo limpiaría y así lo reafirma la parte contraria al tratarme de muchos calificativos como ladrón,  racista, burro; a mí y a mi gente. A todas esas personas que desean que mis días terminen en la cárcel, y a los que han sido confundidos por la Thais y el negro Bernardo Archer Moore.


Decirles que no me tienen privado de libertad por ninguno de esos calificativos que mencionan éstos explotadores de lo ajeno, sino por una ocasión sacada de la manga de la jueza, para quedar bien con el sector político y no indígena ilegales, liderados por la tal Thais y su equipo de ilustres pensadores que creen que ellos son la salvación del pueblo bribri.


¿Qué es una caución? Preguntarán. Es un monto de dinero que la jueza impuso arbitrariamente a mi persona para ser libre. Al no tenerlo tendrá que perder su libertad y si los hubiera tenido y pagado, no hubiera conocido éste lugar que no deseo para nadie. Ojalá que los que desean que termine mis días aquí, como ellos lo dicen, con palabras muy propias de ellos, que me pudra en la cárcel. No sean ustedes los castigados y sean los que terminen o se pudran aún más, que sea un hijo, familiar o cualquier otro que sea de su sangre, terminen ocupando mi lugar.


Por otro lado, en relación a Santiago F. y toda la gentuza que no pudo entrar a la Asamblea, recuerde que la Sala les rechazó el recurso de amparo y les ordenó cumplir con los reglamentos internos de la ADI. No sigan permitiendo ser objetos de engaños para seguir creando más conflictos, como el negro Bernardo Archer Moore, que nada tiene que hacer en Salitre, y por si fuera poco, el hecho que Santiago olvidara su cédula no es casualidad. La mano de Sibö Dios está ahí. Y la tal Thais Vidal es cabécar. Según Archer Moore el informe del perito del que habla, dice que si la señora Vidal alega que su madre es cabécar, ella debe ser cabécar y no bribri; pero resulta que la comunidad indígena cabécar de Ujarrás no la reconoce como cabécar. O sea no es bribri, no es cabécar, no es broran, tampoco brunca. ¿Qué es? Y para Angie Soto, cada quién habla lo que es. Hermana dime: ¿qué le robé y cuándo?


Hermanos y hermanas, el triunfo de Salitre será el triunfo de todos. Si es la derrota también será la de todos los pueblos indígenas.


¡Los bribris viven la lucha sigue!


UNIWAK

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