Desde la cárcel - Dedicatoria en el día internacional de nuestra MADRE TIERRA

Sergio Rojas Ortiz

22 de Abril de 2015

Meditando en éste centro penal, donde soy lo quieran que sea, escribo:


¡Oh, MADRE TIERRA! Tú que eres casa de todos los seres vivos, que bebemos con ansias el agua de tus senos, comemos los alimentos que nos das, respiramos tu aliento de vida y la frescura de tu ser.


Tú que eres la morada de mis ancestros, de mi pueblo y de las futuras generaciones. Tú que permitiste que los hombres de maíz germinaran en tus entrañas y nos procreáramos, para protegerte y cuidarte.


Tú MADRE TIERRA, que tienes un corazón ardiente dentro de ti, que nos advierte, nos castiga por desobedientes. Tú que nos recibes en la eternidad, a nuestros cuerpos cansados y trabajados. Tú que tienes lagos inmensos de vidas infinitas. Tú que nos das la medicina para los males que nos aquejan.


¡Oh MADRE TIERRA! Tú que eres la morada de los espíritus, de mis antepasados y del espíritu divino de nuestro padre Sibö Dios, no permitas que los hombres y mujeres que luchan por tu protección y cuidado sean destruidos; y que tu vida de paz y armonía sea para siempre.


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