El blasfemo simoniaco

De migraciones en el (Cuban) American Dream

Costa Rica es ahora el centro de atención de la basura xenofóbica. Pues que por aquí estaban intentando pasar migrantes cubanos que, según dice el apologético Otto Guevara Guth, huían del esclavismo represor del comunismo de los Castro. Como nunca falta un iluso iletrado que no lee más que La Nación, seguro se comieron el cuento. En realidad, como bien afirma la BBC, estas almas disque ansiosas de libertad, realmente buscan un futuro económico más holgado que en la isla no encuentran. Entonces, entiéndase purgantes almas, estos migran por cuestiones económicas y no políticas pero, oh contradicciones de la vida miserable en la que vivimos los justos cristianos sodomitas, es en los países llamados “democráticos” donde se coartan las libertades.

 

Mire usted amabilísimo y enjundioso pecador. Estados Unidos tiene una ley que es el sueño de todos los migrantes que buscan las mieles del American Dream. Una ley que privilegia a los cubanos por sobre todos los demás migrantes del globo pero, detalle curioso, los cubanos que deseen acogerse a ese maná, no pueden hacerlo directamente porque el Tío Tom (ni los tíos Sam anteriores) no lo permite. Es decir, un cubano anticastrista (o castrista incluso) no puede tomar un avión y entrar de “ilegal” para acogerse a esta ley y pasar a ser “legal”. Por eso es que buscan rutas alternas como la centroamericana, para pasar como cualquier mojado, salvo una diferencia: si un cubano y un mexicano llegan al mismo tiempo y los detienen en territorio gringo, al cubano le dan la residencia y un abrazo de bienvenida, mientras que al mexicano lo matan o, en el mejor de los casos, lo deportan. Así es la ley de la democracia más democrática de la faz de la tierra. Esa que lleva democracia en las puntas de los misiles (y en las puntas de los penes de los marines).

 

Y por otro lado, sale el bombeta de Ortega cerrando sus fronteras. Y nunca faltan sus discursos donde afirma que en este pedacito de tierra filistea que se llama Costa Rica, a sus migrantes los tratan mal. Y, aunque en parte tiene razón, lo cierto es que con lacrimógenas no se les trata (salvo alguna que otra vez que los medios hacen sus enardecidos llamados patrióticos contra el indocumentado y la represión se manifiesta gloriosa).

 

Pero bueno, esta es la Gomorra en la que vivimos. Tonta e incoherente.

Paolo Márquez Alvarado

Escritor y condenado

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