El blasfemo simoniaco

En un bote de vela me fui a Chepe

Como Popeye observé la traición de Dios sobre los costarricenses. “Nunca más” –dijo en el Antiguo Testamento. “Ahí les dejo un arcoíris pa’ que vean que no les miento” –seguía diciendo. Pero todo fue falso. Los diluviales aguaceros se hicieron presentes en la ciudad capital. Muchos conductores revivieron el hundimiento del Titanic con sus vehículos. ¡Oh fatalidad! ¡Johnny… manifiéstate! Y que el Barrio Chino del bienaventurado exalcalde colapsó, tanto o más desde su propia construcción.

 

Y recuerdo a Otto Guevara decir que las huelgas estancaban, que colapsaban, este país. Diputado para tontos es este sin vergüenza. Según él, ahora son los huelguistas los que tienen saturadas de basura las alcantarillas. Ahí tienes tu colapso al progreso y al desarrollo Otto: basura en el alcantarillado provocado por la bola de ignorantes que, muy probablemente la mayoría, te dio un voto. ¡Las alcantarillas estancan el país! ¡LAS ALCANTARILLAS!

 

Así que ya sabe, si envidia los goces de Europa, dese una vuelta por San José y disfrute de los nuevos canales en su góndola personalizada marca Toyota, Nissan o Honda y recuerde: esto es parte del progreso que ha prometido Otto, así que vote en estas elecciones por los candidatos a alcalde del Movimiento Libertario o por Johnny Araya y siga disfrutando de las delicias europeas en tierras ticas.

 

Por ahora me despido, con las melodías de aquel bolero de Jaramillo digo:

 

En un bote de vela me fui a Chepe

que me lleve el viento muy lejos con Rigo…

Paolo Márquez Alvarado

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