El blasfemo simoniaco

Del chorizo al recto hay un espacio estrecho

Acá comenzando un espacio para el jolgorio, la irreverencia, la chota desmesurada y la fornicación intelectual. Todo esto en contra de las particularidades que se desbordan como torrentes por las prístinas aguas de la Costa Rica Pura Vida y de otros senderos del mundo. Gracias por empezar a seguirme en estos cortitos espacios de irracionalidad soez, vulgar y burlesca.

 

Pues bien, que salió la noticia bomba. Dice la OMS que comer embutidos y carne es cancerígeno, al menos del tipo colorectal. Por otro lado, aparece la noticia de que en Estados Unidos (no podría ser en otro lugar), algún asesino serial (de esos igualmente comunes en aquellos parajes), seguro trabaja en una embutidora, pues se ha encontrado en la composición de las salchichas, un 2% de carne humana. ¡Oh mentes perversas la de esos gringos belicosos!

 

Y aquí en Costa Rica, el chorizo aún no ha sido diagnosticado por la OMS. Dicen fuentes confidencialmente fidedignas que José María Figueres Olsen está patrocinando algunos famosos “Think Tank” para desmentir la posible existencia de carcinógenos en la fórmula mantecosa del chorizo criollo. Así que tenga cuidado en sus parrilladas del Weekend, no vaya a ser que termine votando por un agente encubierto de la empresa Cinta Azul.

 

Y en otro orden de cosas... Preocupa mucho en verdad lo que puede deducirse de la relación entre las implicaciones colorectales y el chorizo criollo de Chemise.

Paolo Márquez Alvarado

Escritor y condenado

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