Sumak Kawsay

Realidades de la educación costarricense en el contexto de la Globalización         

Las características de la educación de nuestro país responden al período histórico que  atravesamos, específicamente dentro de un contexto global, nuestra educación nos remite a un modelo económico al cual conocemos como capitalismo. Dentro de este contexto, en el cual se impone la lógica del mercado, la educación vigente sigue manteniendo las condiciones de opresión que genera una educación domesticadora.


Esta estrategia pone al mercado como elemento determinante en la distribución de los ingresos económicos bajo el principio de la libre competencia, estimula al que mejor se adapta, se defiende y se acomoda a los intereses privados.

En los últimos años la educación en Costa Rica, se ha convertido en un negocio, con el aumento significativo de Centros Educativos Privados, estas instituciones cuentan con todas las condiciones de infraestructura, equipos, servicios, jornadas de trabajo en contraste con la educación pública y gratuita, que en la mayoría de las instituciones de nuestro país carecen de dichas condiciones. Situación que trae consigo grandes desigualdades en el plano educativo y socio-económico.


Según datos del último Estado de la Educación (2013), en Costa Rica, uno de cada tres niños, de 0 a 6 años, vive en un hogar pobre y el 41,2% de los menores de 7 años reside en un hogar cuyos miembros tiene baja escolaridad.


Niños y niñas con hambre, que trabajan o que proceden de familias destruidas o disfuncionales, son las principales causas de las desigualdades educativas, sociales y económicas que  influyen directamente en la deserción de los centros educativos. Muchos de los niños y niñas que viven en pobreza no terminan la primaria o secundaria. Según la CEPAL se necesitan al menos 12 años de estudio para salir de la pobreza.


Otros datos importantes sobre las diferentes problemáticas que presenta la educación  costarricense:


Calidad de la educación, servicios e  infraestructura


En el caso de la educación prescolar, primaria y secundaria  según el estudio realizado el año 2012 muestra que las entidades públicas representan el 86,1%, el 13,2% a establecimientos privados y el 0,8% a instituciones privadas subvencionadas, lo que nos muestra que la educación pública abarca la mayor cobertura en el país, sin embargo existen grandes diferencias entre centros públicos y privados.


En la mayoría de los centros educativos privados existe un claro interés lucrativo, en tanto se preocupan por la matrícula  de los estudiantes brindándoles todas las oportunidades de infraestructura, materias complementarias, materiales y equipos para el apropiado aprendizaje, así como todos los servicios básicos para el bienestar de los y las estudiantes. Esto lo podemos contrastar con el pésimo estado de muchas escuelas  y colegios públicos, donde lo alumnos más pobres lidian con las peores aulas, o simplemente no tienen, les faltan  sanitarios, agua potable,  así como de las herramientas necesarias para el mejor aprendizaje.


Aunado las escuelas y colegios públicos no cuentan con el apoyo de equipos interdisciplinarios, que puedan intervenir en las problemáticas que presentan muchos de los estudiantes producto de familias disfuncionales, comunidades con problemas de pobreza, delincuencia y narcotráfico.


Imagen deteriorada de la  Educación Pública y promoción a la Educación Privada


En los últimos años ha surgido una constante divulgación en contra de la educación pública y gratuita, en pro de la educación privada la cual se va abriendo paso, sin embargo a futuro esto implicaría aumentar la desigualdad entre los que pueden tener acceso a la educación privada y los que no.


Estos sectores, que siguen impulsando el Neoliberalismo  han tratado de vender la idea de que la educación pública no es de calidad y que solamente de las instituciones privadas egresan los mejores estudiantes. Esto con el fin de desacreditar la educación pública, así como los docentes que trabajan en dichas instituciones, teniendo un trasfondo exclusivamente económico para el beneficio de unos pocos.


Un ejemplo de esto los podemos confirmar en un informe presentado por la revista EKA (La Revista Empresarial), sobre los 50 mejores colegios del país, según datos suministrados por el MEP a partir de las pruebas de bachillerato del 2014.  El Top 50 de los centros educativos con mejor promedio lo conforman: 34 colegios privados, 9 científicos y 8 subvencionados o públicos, recalcando que el 66% de los colegios con mejores promedios del país son privados. En este informe por obvias razones no es importante realizar un análisis objetivo, sobre aspectos determinantes como por ejemplo: entre menos alumnos hayan, el porcentaje que ganan bachillerato  es mayor, en nuestro país son los colegios públicos los que presentan la mayor cantidad estudiantes. Otros datos que no se toman en cuenta son  las condiciones de aprendizaje a las que están expuestos los alumnos, horarios, recursos, materiales utilizados en las clases, infraestructura, en fin una serie de situaciones que se dejan de lado  para hacer creer que la educación privada es la mejor opción.


El caso de la Educación Superior


En el año 2012 se brindó información sobre la matricula total de estudiantes inscritos en universidades públicas y privadas. El centro nacional de estadísticas reportó 195,364 estudiantes inscritos, el 51,8% en el sector privado y el 47,6% en el sector público, esta cifra corresponde a  los datos oficiales de 5 universidades estatales y 41 universidades privadas.


Es importante destacar que las oportunidades académicas a nivel universitario tienen un componente de desigualdad que refleja la concentración de la riqueza  que exhibe el  país. Por lo tanto los estudiantes que recibieron una mejor educación con todas las herramientas acceden a la mejor educación. En este caso se encontró que el 39% de los estudiantes matriculados en la educación superior  pública proviene de familias de mayor ingreso.


En el caso de los sectores más pobres y vulnerables son muy pocos los estudiantes que acceden a la educación universitaria, ya que muchos de ellos ni siquiera logran terminar la secundaria (en el 2009 sólo un 39,5% de los jóvenes de 17 a 21 años logró completar la secundaria) y debido a las problemáticas de la educación pública en la primaria y secundaria, no todos logran acceder o aprobar las pruebas de admisión de las Universidades en este caso públicas y en el caso de las  privadas es más amplio el sector de la población que no cuenta con los recursos económicos para solventar los exorbitantes pagos que se aplican en dichas universidades.

             

Deficitaria preparación y poca valorización de la profesión docente


En nuestro país ser docente es poco valorado, desde el plano económico hasta como se es catalogado a sí mismo y por el resto de ciudadanos. El ser docente no tiene gran reconocimiento social como en otros países caso Finlandia, Suecia, donde la profesión es altamente reconocida, sólo los mejores y con real vocación llegan a ser parte de la estructura educativa de su país.


En cuanto al tema de la formación docente: Según el Estado de la Educación el sistema educativo de nuestro país mantiene mecanismos de contratación que datan de hace más de 60 años.


Esta situación se puede agravar al darnos cuenta que: la oferta de docentes crece aceleradamente, entre el 2010 y 2011 se emitieron 21,4446 nuevos diplomas en educación, que representan más de una cuarta parte del total otorgado en el país, la mayoría de Universidades Privadas. Además la oferta en educación asciende a 259 opciones, sólo el 5,8 de ellas está acreditada y en general los requisitos de ingreso a los programas suelen ser mínimos.


Algunos elementos de la Educación Tradicional


Existe en Cosa Rica una manera general de pensar la educación manteniendo vigentes, los mismos contenidos, métodos y objetivos de la educación. La educación se piensa como obligada a cubrir contenidos considerados como básicos en Costa Rica desde los tiempos de la Independencia Nacional, aplicada al contexto actual.


Este tipo de educación pone al docente como centro de la enseñanza, como trasmisor de conocimientos y con  métodos exclusivamente expositivos. El esfuerzo se centra en recurrir a la memorización y repetición manteniendo siempre la autoridad y el saber en el docente. Las consecuencias vienen a relucir en poca capacidad crítica de los estudiantes, dócilmente preparados para formar parte del sistema no pensante.


A partir de lo anterior entran en juego dos importantes ejes a trabajar:


  • La real implementación de los nuevos programas de estudio, orientados a un aprendizaje más activo, crítico y de indagación  por parte de los estudiantes.
  • Contar con personal docente de alta calidad, de alto sentido crítico y sensibilidad social. Por lo tanto un agente trasformador.


El desafío de educar en el contexto de la globalización. ¿Cuál es la educación que deseamos?


Actualmente, según la Unesco hay en el mundo 900 millones de analfabetas, 130 millones de niños y niñas sin escolarizar y cinco millones  de infantes que dejan las aulas antes de concluir sus estudios.


El tema de la educación debe ir más allá de un concepto de derecho a la educación centrado en el acceso, e ir orientado hacia el logro real en condiciones más justas. En este caso que todos los estudiantes  cursen en igualdad la educación general básica y el ciclo diversificado, alcanzando el éxito académico, acceso a una educación universitaria de calidad y  un futuro con las condiciones de una vida digna y satisfactoria.


Esto nos obliga a pensar la educación como la tarea que tiene el propósito de superar las condiciones de opresión, domesticación,  manipulación y explotación  a las cuales se han sujetado a los pueblos, denunciando  el papel que han jugado aquellos que han buscado solamente el poder económico, social y político.


Es una responsabilidad y compromiso comprender que solamente por medio de la educación gratuita y de calidad se podrá  acortar la  brecha entre ricos y pobres, haciendo de la  justicia social  un  nuevo paradigma que  conciba la educación como  derecho y no como una mercancía. El proceso educativo siempre debe generar esperanza para que podamos disfrutar de un mundo más justo, más humano y más libre.

Katherine Cerdas Bonilla

Educadora y Psicóloga

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