El resguardo de lo debatible

La paradoja indomable

No había terminado de entender todo esto que llamamos religión, cuando ya de una vez aprendía, casi paralelamente, que el significado que puede tener para Sultano la religión, puede ser exactamente el opuesto a lo que Perencejo entiende (lo cual resulta tremendamente sarcástico; pero bueno). Muchas veces por antojo, otras porque no queda opción, mucha gente parece tener su propia visión de lo que es una religión, y “para gustos colores”, porque de verdad que hay muchas formas de entenderla.


Por ejemplo, un simple fiel de una iglesia de barrio, tiene una perspectiva muy distinta de la religión de cómo el pastor ve la misma. Una monja, en definitiva ve la religión diferente de cómo la ve un político en plena campaña electoral. Hay todo un juego de factores y elementos que lleva a persona A a percibir las cosas distinto de como persona B las percibe, y precisamente quiero hacer ver que esas diferencias algunas veces se permean convenientemente en una “casual” convergencia de intereses mutuos, aunque públicamente haya rivalidades irreconciliables (al menos en la teoría).


Navegando en los océanos de noticias en internet, me topé con una nota que captó algo más que mi atención. Se puede leer en el siguiente enlace, y fue escrita por el periodista Álvaro Murillo:


http://internacional.elpais.com/internacional/2013/08/11/actualidad/1376176524_110956.html


La nota es de Agosto-2013 y palabras más palabras menos, cuenta sobre una protesta que tomó lugar en la avenida principal de nuestra capital San José, y que llevaba un claro y marcado propósito: Mostrar desacuerdo y disconformidad con respecto a la posible aprobación de leyes que legalicen el aborto, la fertilización in vitro, y las uniones civiles entre personas del mismo sexo. Cientos de personas desfilaron, entonaron cánticos alegres y gesticulados, y gritaron consignas contra estos proyectos de ley, demostrando un grado de convicción ejemplar. La base ideológica de la protesta estuvo totalmente robustecida por ideas bíblicas, así como empapada hasta la saciedad de referencias a figuras religiosas icónicas. O sea, nada extraño o fuera de lo común, sabiendo que somos un país con una fuerte herencia religiosa y conservadora. Entonces, ¿para qué este artículo? se podrán cuestionar algunas personas. ¡Excelente pregunta!


Singularidad, y aparente simpatía. Resulta que un acto de reproche como el que arriba se describe no tendría nada de extraño si no hubiera un elemento sorpresa involucrado: El grupo de protestantes estaba compuesto tanto de dirigentes y fieles católicos, como de dirigentes y fieles evangélicos. Pues sí, así como se lee: Sorpresivamente, al menos para mí, algunas personas católicas y algunas evangélicas, inspiradas por líderes demagogos y estridentes de la talla de Ángel Sancasimiro y Justo Orozco, lograron encontrar un punto de afinidad en alguna parte de sus haberes particulares, y montaron todo un espectáculo para mostrar su oposición rancia e implacable a los proyectos de ley que según su tesis, atentan contra la vida y la familia en Costa Rica.


¿Dónde terminan los derechos de una persona? Esta pregunta es siempre punto de partida para ardientes polémicas y debates prolongados. Lo único seguro hasta ahora, es que no hay claridad sobre una respuesta consensuada, sobre todo en un país como mi Costa Rica, tan repleto de choteros y serruchos. Pero, ¿se vale negar derechos a otros, solamente porque no me agrada como piensan esos otros? Añadamos leña al fuego:  


¿Es posible que católicos y evangélicos no hayan podido ponerse de acuerdo ni siquiera en cuál biblia es la “correcta”, pero no escatiman esfuerzos en bloquear con todo su espíritu y voluntad la libertad y absoluta autonomía de una mujer sobre su cuerpo, el derecho de miles de parejas a la maternidad/paternidad, y el sueño de muchas y muchos de tener el mismo trato de la ley amando a la persona que se les venga en gana?


Una buena parte de católicos y evangélicos viven en plena guerra de dimes y diretes, atacándose a la primera oportunidad disponible, desmeritando las creencias del bando contrario, bajándose el piso, rivalizando sobre quién realmente tiene el mejor método para salvarse, criticando sus respectivas costumbres y tratando de imponer su verdad, solamente porque viven en pleno convencimiento de que tienen la razón. Nunca han alcanzado un acuerdo sobre varios aspectos, y para rematar, muchos católicos creen fervientemente que el catolicismo es la religión única soberana de Costa Rica, muy a pesar de los evangélicos puesto que debe ser doloroso para la religión evangélica no obtener del gobierno, regalados, cientos de millones de colones, exenciones de impuestos, o la posibilidad de brincarse el Código de Trabajo y evitar pagar cuotas obreros-patronales. En resumen, cuando en apariencia adoran al mismo dios, se discriminan a diestra y siniestra porque ven el mundo (y el mundo después de morir) de forma distinta.


Dicen profesar amor, tanto católicos como evangélicos; cuentan que están aquí para servir, elevan oraciones completas pidiendo por el bien del prójimo o del hermano, pero no dudan un segundo para contribuir de forma asociada, sistemática y directa, al sufrimiento de muchas personas que llevan años mendingando que su país les garantice derechos igualitarios, que les trate como a la mayoría. Entonces, yo puedo concluir que no importa qué tan profundas sean las diferencias que manejan esos dos grupos, las mismas se pueden ignorar si se trata de hacerle la vida imposible a otros grupos que solamente quieren soberanía total sobre sus vidas; entonces, en esta visión se van por un caño la tolerancia y el respeto. ¡Cuanta hipocresía y doble moral!


Sea como sea, sigue habiendo una vela de esperanza en la cruda tormenta, porque aún con sentencias de organismos mundiales, aún con la evidente apertura gradual en estos temas que se nota en la población en general, aún con el mensaje claro que se envió izando la bandera multicolor en Casa Presidencial hace unos meses, estas mentes pequeñitas y envenenadas no suavizan sus posiciones. Pero es claro que ese odio y ese fanatismo harán que sus planes fracasen, porque nada que se haga con cero amor puede llegar a un buen término.

José Andrés Solano Espinoza

Educador

 

Sígueme en Twitter

Artículo anterior

¿Te gustaría tener también TU BLOG?


CONTÁCTENOS

equipocritica@gmail.com

PUBLIQUE EN EquipoCritica.org

redaccion.equipocritica@gmail.com