Sumak Kawsay

Alto al incumplimiento de los Derechos Laborales de las Mujeres

Día a día cientos de mujeres nos enfrentamos a las desigualdades en diversos campos, uno de ellos es el laboral. Aun cuando nos ampara  el Código de Trabajo y Convenciones ratificadas en Costa Rica como la CEDAW, la cual incluye los derechos laborares y su cumplimiento en la esfera del trabajo, cotidianamente se vive la discriminación y la desigualdad. Nuestros derechos laborales no se practican ya que se  quedan en el papel.


Seguimos estando expuestas al acoso laboral, se continúa violentando el derecho a iguales oportunidades de empleo y la aplicación de los criterios de selección que se utilizan son desigualmente manipulados. La discriminación en la contratación de empleos se da según los criterios de: estado civil, edad, apariencia, orientación sexual o religión.


La indignación aumenta al conocer que es muy común los despidos por motivo de embarazo o no se hacen efectivas las licencias por maternidad, especialmente las empresas privadas, las cuales no siempre cumplen con el pago de salario, ni toman en cuenta todos los beneficios sociales que la mujer debe recibir en estos casos. Tampoco se le da importancia a la protección que debe recibir la mujer durante el embarazo, especialmente en los trabajos que pueden resultar perjudiciales para ellas.


Aunado a esto, las mujeres tenemos menores posibilidades de acceder a puestos de mando, se nos exige más, más horas de trabajo, se mide y evalúa nuestra capacidad, se da un trato desigual con respecto a la evaluación de la calidad del trabajo realizado. El derecho a igual remuneración es violentado cotidianamente ya que ante los mismos estudios y experiencia, las mujeres seguimos ganando menos salario.


Y aquí no termina la lista de situaciones que sufren las mujeres en sus trabajos: el acoso sexual entendido como expresión de  abuso  de poder y dominio para lograr un beneficio sexual es otro de los grandes problemas que se viven cotidianamente, en la mayoría de los casos los  jefes  amenazan a sus empleadas con el despido, rebajo de salarios en tanto no acepten o cumplan con los requerimientos de carácter sexual al cual están siendo sometidas.

A todas estas situaciones nos enfrentamos las mujeres en el ámbito laboral y fuera del hogar. Sin embargo las responsabilidades y obligaciones no terminan ahí, una vez que llegamos a la casa, las  tareas continúan y la doble o triple jornada laboral comienza a gestarse día a día.


En la sociedad y el sistema económico imperante lo único que interesa es producir, sin importar si estas tareas son  remuneradas o no. La doble o triple jornada laboral es un tema que poco se discute, pero que cumple una función imprescindible para conservar este sistema económico. Se sigue perpetuando la idea de que a las mujeres les corresponde como “natural” el rol de cuido, atención y sacrificio hacia los demás  sin ningún reconociendo, mucho menos remuneración.


El pasado 1 de mayo, día de la Clase Trabajadora  cientos de mensajes circularon en las redes sociales, mensajes como por ejemplo “Feliz día del trabajo a todas esas mujeres que no desempeñan una, sino varias tareas por amor a sus familias”  o “Muchas felicidades a ti que eres trabajadora del hogar que trabaja 365 días al año sin goce de sueldo”.


Estos mensajes que se reproducen en un día tan importante para la exigencia de los derechos laborales, denigran nuestras labores fuera del hogar y dentro de éste, eliminando toda posibilidad del reconocimiento del trabajo no remunerado. Se nos mira como  productoras de bienes  y servicios o como reproductoras de la futura mano de obra que perpetuará el sistema capitalista.


Esto tiene consecuencias muy negativas para la vida de las mujeres ya que  se nos limita en  diversos campos como el estudio o espacios importantes para crecer, crear, disfrutar, socializar, luchar.


Seguimos viviendo en una sociedad que no respeta los derechos de las mujeres, incluidos los laborales y que además refuerza las desigualdades entre hombres y mujeres en materia de trabajo, remuneración y calidad de vida.  Por lo tanto no sólo el 1 de mayo, sino todos los días  son  claves para demandar las injusticias que se comenten hacia la clase trabajadora y contra  las mujeres que seguimos siendo doblemente explotadas. 

Katherine Cerdas Bonilla

Educadora y Psicóloga

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Comentarios: 1
  • #1

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