El resguardo de lo debatible

Camina como pato, hace como pato, tiene pico de carraco…

Alajuela, mi amado pueblo, es una tierra donde abundan los días calurosos, la historia nacional, los próceres de la patria, los apodos, los cuentacuentos y las semillas que germinan revoluciones. La riqueza escénica y los matices rurales son componentes del paisaje cotidiano de una o un alajuelense promedio, pues ya sea en pleno centro de la ciudad, o inclusive alejándose del mismo cantón central unos 10-20 minutos en automóvil, sería fácil darse cuenta como algunos aspectos de la Alajuela de ayer (comportamientos, alguna arquitectura, belleza natural), permanecen intactos a pesar de las oleadas de globalización y modernización, a pesar de como pululan “malls”, y restaurantes “agringolados” por doquier.


Parte de esa idiosincrasia alajuelense, también es el hecho de que se pueden encontrar curiosidades. Cosas que tal vez podrían no creerse de primera entrada, o situaciones con ciertas combinaciones de hechos que difícilmente serían viables. Aquí, el asunto se pone curioso con este sabroso ejemplo.


La cadena de hechos que inicia este viacrucis en la maraña de una “simple casualidad”, es la ocurrencia de un hecho sin precedentes en la historia sociopolítica de Costa Rica, y que definitivamente marcaría un antes y un después, tanto en la imagen de Alajuela como productora de pensadores y escritores de talla internacional, como en lo que muchos y muchas pensaban podía ser el límite a la estupidez, el pensamiento “light” y la manía irreparable de defender lo indefendible: surge, en pleno año 2011, la corriente de pensamiento del Chuchinguismo Político. Esta “gran invención”, propia de cualquier brillante pensador viene a estremecer la vida política de Costa Rica, pero sobre todo viene generar un estado de vergüenza y pena en nosotros los y las alajuelenses, que ante tal abominación no tenemos otra opción que pedir disculpas al resto del país. En fin, un episodio que siempre lamentaremos, y que será difícil de olvidar. Lo más atroz de todo (y lo que pone en evidencia la capacidad de respuesta de la persona involucrada a críticas fundamentadas) fue que esta ridícula quimera brotó como respuesta a cuestionamientos que la Administración Chinchilla se había ganado con creces (no por nada será recordado como el peor gobierno en la historia de este país), y que de forma fachosa algunos querían disimular a como diera lugar, ocultando la estela de imprecisiones que Chinchilla y su equipo habían producido.


El segundo componente de esta trilogía se basa en la existencia en Alajuela de una ferretería, cuyo nombre no se va a escribir, que se caracteriza por dar un servicio al cliente terrible. La falta de entrenamiento mínimo de quienes atienden en este negocio de octava categoría es tan evidente, que hasta tiende a causar risa. He sabido de clientes que dicen que los dependientes tienen un pésimo modo para atender, usualmente presentan un semblante para nada agradable, hacen sentir al cliente como que no la/lo quieren ahí, y obtener una sonrisa o un “buenos días” ahí equivale a soñar, siendo a ser un completo iluso. Otros comentan que el proceso de facturación es deficiente, tienen políticas de ventas que afectan al cliente de forma negativa, entre otras falencias. En fin, es un desastre de empresa, y probablemente se sostiene en el mercado solamente porque el gran grueso de sus clientes están mal acostumbrados a tolerar ese tipo de servicio mediocre y falaz, y no se sienten merecedores de algo de primera línea y que exceda expectativas. Talvez pueda parecer extraña la relación que se quiere establecer aquí, pero ya todo cobrará sentido.


Muy bien, siguiendo con esta telaraña de hechos, sea de casualidad o causalidad, hubo una gestión en una curul de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, en el período 2010-2014, en representación de mi provincia Alajuela, en la fracción de un partido político que en sus inicios fue realmente socialdemócrata, pero en la actualidad no es más que un cascarón reventado de neoliberales baratos, fascistas, tamalitos, chorizos y reaccionarios. Durante los 4 años que duró esta lamentable y vergonzosa gestión, la prensa y algunos otros diputados, hablaron de situaciones que harían que a cualquiera, siendo diputado de la República, se le cayera la cara de la pena:


  • En una actividad organizada por el artífice de esta gestión, aparentemente ingresaron cervezas nacionales a la Asamblea Legislativa (una cantidad grande cervezas). Todo nació en una fotografía en redes sociales (haciéndose viral) que mostraba a dos personas ingresando las cervezas en una especie de carrito. La persona involucrada luego confirmó que él las compró y las hizo ingresar a la Asamblea Legislativa.
  • No es una, ni dos, ni tres veces, que se escuchan comentarios acerca de cierta aparente afición de este personaje a las bebidas alcohólicas. Inclusive otro diputado en el mismo período, en plena sesión del Plenario, calificó de “etílicos” los insultos que el primero le profería.
  • El diputado en cuestión realiza, en un tono altamente amenazante y que podría verse como una afrenta a la división constitucional de poderes en que se fundamenta la gobernabilidad en Costa Rica, “una llamada de atención” a la Corte Suprema de Justicia. Según él, ese fue el mensaje que la Asamblea Legislativa quiso lanzar al rechazar la reelección del diputado Fernando Cruz en su puesto de magistrado de la Sala IV.

Pero entonces, ¿con qué lógica se pueden relacionar una ferretería de deplorable calidad, una gestión pobre y vergonzosa de cuatro años en la Asamblea Legislativa, y la creación de una “ideología” sosa y sin sentido solamente por querer neciamente tapar el sol con un dedo?


Increíblemente, poseen un rasgo en común: tienen el mismo dueño. Y si alguien quisiera analizarlo, pues no le falta sentido: la misma persona que posee una empresa mediocre y que proyecta una imagen de negocio mal administrado, pues perfectamente puede haber entregado una gestión vergonzosa en la Asamblea Legislativa, y sin duda alguna puede poseer las “cualidades” necesarias para crear algo tan sin sentido, como el Chuchinguismo Político.


Entonces queridos lectores ahí les dejo la inquietud, que tengan una feliz semana.

José Andrés Solano Espinoza

Educador

 

Sígueme en Twitter

Artículo anterior

¿Te gustaría tener también TU BLOG?


CONTÁCTENOS

equipocritica@gmail.com

PUBLIQUE EN EquipoCritica.org

redaccion.equipocritica@gmail.com