El resguardo de lo debatible

De Mayorga, de política, de aprender

El 8 de mayo del 2014 es en el paisaje político costarricense, para bien o para mal, uno de los días más icónicos de los últimos casi 30 años: marca el fin oficial de una era de bipartidismo en Costa Rica. Una era que configuró en gran medida lo que hoy se percibe como país, y de la cual cada quien tendrá su propia valoración, probablemente muy influenciada por cómo sus intereses personales se hayan visto afectados; sin embargo, si algo es innegable, es que la gran mayoría de costarricenses querían algo distinto.


Según datos del Tribunal Supremo de Elecciones, el Partido Acción Ciudadana logró subir al poder gracias al voto de 1 338 321 personas en segunda vuelta, el 6 de abril del 2014 [1], dejando absolutamente ninguna duda de que “el Soberano”, como don Luis Guillermo llamaba al Pueblo durante sus días de campaña, estaba pidiendo a gritos un viraje total, una nueva forma de hacer las cosas, algo que viniera a romper la continuidad de la que muchas y muchos, lo acepten o no, estaban en hastío.


La lista de factores que podrían ponderar si realmente ha habido un cambio, es muy extensa, e igualmente compleja. La valoración de estos elementos recae sobre temas de subjetividad-objetividad, experiencias de vida y filiación e ideologías políticas, por tanto resulta muy difícil tratar de emitir un criterio que sea válido, fundamentado y depurado. Sin embargo, a la luz de que sean los lectores quienes determinen su propia posición, quiero tocar un punto sumamente visible, que parece que aunque mucha gente lo ha querido ocultar, dice mucho sobre si éste ha sido efectivamente, “el Gobierno del Cambio”, o no: la aparente falta de malicia que ha caracterizado a la Administración Solís Rivera.


Mi papá, un gran aficionado al fútbol y que ya no nos acompaña, a pesar de su liguismo ilimitado y recalcitrante, recuerdo claramente como siempre fue admirador y defensor de un jugador morado en particular: Benjamín “El Indio” Mayorga. Siempre dijo que “Mincho” tenía al jugar fútbol una especie de sexto sentido, o como él le llamaba, malicia indígena, y que esto lo aventajaba en muchos aspectos del juego, desde ganar partidos, hasta evitar lesiones. Como era de esperarse, no siempre entendí qué quería él decir con esas palabras, hasta que mis días de madurez cognitiva y curiosidad intelectual llegaron: básicamente, en cuestión de expectativas, siempre hay que ir dos o tres pasos adelante de la situación, y esperar el escenario más negativo posible, no es una mala idea. Ahora, en el 2015, creo que es más que concebible que esa forma de pensar sea ideal a la hora de gobernar este país.


A continuación, paso a explicar unas cuantas situaciones que generaron problemas serios al gobierno actual, y que a mi parecer, se pudieron evitar con un poquito de malicia indígena:


(Todos estos hechos han sido ampliamente cubiertos por la prensa nacional)


  • Agosto 2014: Llueven fuertes críticas a Casa Presidencial señalando un posible conflicto de interés en el hecho de que Iván Barrantes (asesor de comunicación de campaña presidencial de Luis Guillermo Solís) estuviera trabajando en un espacio en La Casa de Cristal (nombre que da Solís a la Casa Presidencial), cuando es conocido que él da consultorías a clientes privados. A Iván Barrantes se le pagaron más de 100 millones de colones por su asesoría durante la campaña presidencial del PAC.
  • Octubre 2014: El entonces Ministro de la Presidencia Melvin Jiménez anunció, basado en información no verificada en redes sociales, que el Banco Citi dejaría Costa Rica, resultando en 711 personas sin trabajo. Posteriormente Casa Presidencial emitió un comunicado corrigiendo tal aseveración, al igual que lo hizo la propia empresa Citibank.
  • Abril 2015: A raíz de la circulación de un borrador de la ley que, a pedido de la Contraloría General de la República, regularía todo lo relacionado al funcionamiento de radio y televisión en Costa Rica y que supuestamente coartaba la libertad de prensa de los medios de comunicación, el Presidente Solís le solicita la renuncia a la Ministra de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT) Gisella Kopper, y al Viceministro de la misma dependencia, Allan Ruiz. Ambos funcionarios, según Solís, fallaron a la hora de supervisar la elaboración y los contenidos de dicho borrador, comprometiendo con eso la imagen del gobierno en cuanto a la defensa de la libertad de expresión y prensa.

Solo un poquito de malicia hubiera evitado que la legión de detractores que tiene este gobierno hablara sobre un posible conflicto de interés con Iván Barrantes: a todas luces, no era bien visto (aún cuando no se le ha podido señalar nada incorrecto) que trabajara en Casa Presidencial. Parece hasta ridículamente fácil de adivinar que esto pasaría.


A ver: ¿era mucho pedir que el ex Ministro de la Presidencia, optara por verificar con la gerencia de la  empresa, antes de creer de entrada lo que leía en redes sociales? Es risiblemente preocupante que en un tema tan delicado como el sustento de más de 700 familias, no se tomen pasos mínimos para alcanzar un 100% de certeza sobre si un despido de esta magnitud, es cierto o no. Estoy seguro que don Melvin contaba con asistentes y secretarias a su disposición que le podían ayudar con esa llamada telefónica. De nuevo, cero malicia.


Para cerrar, pero no menos impactante, está el descuido en que cayeron Kopper y Ruiz y el famoso borrador de la mencionada ley. Primero, es inaceptable, y hasta burlesco que se haya sugerido que ese borrador no había sido leído por ninguno de ellos dos. Y suponiendo que lo leyeron y estaban informados, no hay que ser abogado especialista en temas de libertad de expresión, ni Máster en periodismo,  para “olfatear” que cualquier ley que amenace con cerrar medios de comunicación va a ser repudiada e inmediatamente causante de un escándalo de proporciones grandes y mediáticamente manoseado. Malicia, doña Gisella y don Allan, malicia.


El costo político de estos deslices ha sido alto, y es probable que siga afectando por meses, o inclusive por años. El esfuerzo de haber tenido un poco de malicia es tan bajo en comparación, que resulta simpático, y hasta enigmático, tratar de entender por qué a nadie se le ocurrió pensar como mi papá decía que “Mincho” Mayorga pensaba en sus años de futbolista. Muchos problemas y explicaciones se hubieran ahorrado. De verdad, ojalá hayan aprendido.

 

Notas

 

[1] Tomado de: http://www.tse.go.cr/pdf/elecciones/computovotos_febrero_abril_2014.pdf

José Andrés Solano Espinoza

Educador

 

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