El resguardo de lo debatible

Esbozo de lo insostenible: Soflamas duales

La vida y los años traerán experiencias de muchos tipos, en muchos contextos, de muchas variedades. Las habrá dolorosas, algunas alegrarán; otras pasarán sin pena ni gloria. El punto es que, se vea o no, todas ponen a disposición algo de aprendizaje. Por esta constante capacitación que provee la vida misma es que se llega a entender qua ciertas cosas no combinan entre sí; y si por alguna u otra razón se creyera que sí combinan, puede que haya necesidad de un profundo examen de conciencia.


A ver, ¿puede una compañía llegar a basar su forma de operar en evidentes contradicciones poco éticas, y aún así ser relativamente exitosa en sus negocios? ¿Funciona comercialmente el doble discurso? Al parecer, vivimos en una sociedad en la cual la respuesta es un desconsolado “sí”.


Abordando desde lo primario. La empresa (de comunicación) en cuestión gravita a placer en el espectro de lo moral/inmoral, tocando constantemente un extremo o el otro, haciendo maleable lo que es correcto/incorrecto, causando con esto una nebulosa de espesa ambigüedad que salta a la vista de cualquier mortal que se tome unos minutos de análisis: sin duda alguna se percibirá algo incorrecto en un universo de situaciones en cual lo ético se presenta como algo difuso y obnubilado, casi manejado a conveniencia. Solo dos puntos a resaltar:

  • Por ejemplo, mediante su medio de prensa escrita esta empresa es amplia e históricamente conocida por atreverse a publicar imágenes altamente explícitas (en primera plana, probando su alto nivel de avaricia, cobardemente escondido detrás de la tan trillada libertad de prensa), de personas fallecidas y destrozadas, independientemente de que haya sido por un accidente, o por un atroz crimen. Este comportamiento deja claro que la empresa prioriza el beneficio material, por encima de cualquier consideración al duelo de familias enteras. Vamos a llamar esto, para efectos de este artículo, con el nombre de ítem #1.
  • Ahí no acaba el asunto de cuán explícita puede ser esta empresa en los productos que brinda. La misma, pero ahora mediante su canal de televisión, es conocida por transmitir películas de contenido pornográfico, cruzando una línea que había sido respetada (por décadas) por canales nacionales de más jerarquía y experiencia. Este nuevo hecho, será llamado con el nombre de ítem #2. Viene la parte interesante.

Quien peca y reza… Es hora de superponer los hechos, y apuntar en una sola dirección de síntesis: En un intento aparente por lavar conciencias, y limpiar culpas, resulta que la empresa citada, en estos días recientes de celebración de fechas importantes para la doctrina católica, coloca en sus cuentas de Twitter y Facebook imágenes alusivas a estas conmemoraciones religiosas (a las 2:30 pm del miércoles 1 de abril del 2015, ambas imágenes se mantenían). “Muy bien”, dirán sus dueños y responsables: irrespetemos el dolor de muchas personas que pasan por la pérdida de alguien cercano, pero seamos creyentes fieles a estos días de “reflexión y paz”. Aborrecible e inaceptable, pero real.


O peor aún es el intento que hacen por tratar de contrarrestar los efectos que produce el ítem #2; intento que por cierto raya en lo patético y tremendamente estúpido. En algún punto de la mediocre e insípida programación que han diseñado, sus productores incluyen un espacio en el cual se reproducen videos musicales de varios géneros, exclusivamente interpretados por artistas mujeres famosas. Lo más risible de esta iniciativa (si se analiza en función de lo denigrante que resulta la pornografía para el género femenino) es el nombre: Mujeres al Poder. Una vez más, trato de pensar cómo piensan los ejecutivos de esta empresa: Utilicemos un criterio meramente mercantilista, transmitamos pornografía para aumentar nuestros ingresos, sin importar cuanto mancillemos con ello la dignidad y valor del género femenino; y por otro lado, premiemos a las mujeres en general con todo un espacio televisivo (de baja categoría, y trivial elaboración) en el cual ensalzamos su valor en nuestra sociedad; usemos por título una frase barata, pero pegajosa, que haga honor a lo invaluables que son las mujeres para nosotros. Sin palabras.


Esta vez sacar conclusiones es algo triste: Vivimos en una época en la cual los estándares morales y éticos tocan tal nivel, que estas contradicciones son vistas como aceptables, o “normales”. Más lamentable es el hecho de que este doble discurso no genere conflicto alguno en una gran mayoría de la población de Tiquicia: Desdichadamente el medio escrito de esta empresa es posiblemente el periódico más vendido en Costa Rica. Entonces es imposible no cuestionar: ¿Cómo es que esto puede ser posible en el país más feliz del mundo? Esta pregunta es “harina de otro costal”, o más bien, tema de un artículo aparte.

José Andrés Solano Espinoza

Educador

 

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